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Amor desde antes de la primera vista. Una historia de maternidad.

Amor, Maternidad, Día de las madres

Lic. Patricia Pérez Serapio

  

 

Me casé hace tres años y mi pequeño Luis llegó al mundo hace unos meses; la verdad es que siempre me pareció muy cursi cuando mis amigas decían que sus hijos eran lo mejor que les había pasado en la vida, y hoy debo de ser la mamá más cursi del mundo, pues cada vez que veo a mi hijo sonreír, cada vez que lo escucho balbucear, cada vez que hace algún gesto, siento que es el bebé mas lindo, inteligente y tierno que jamás ha existido.

Cuando me casé, inmediatamente amigos y familiares comenzaron con la clásica pregunta ¿para cuándo el bebé? En ese momento yo no quería tener hijos, deseaba disfrutar mi recién contraído matrimonio y mi esposo estaba de acuerdo conmigo.

 

Poco a poco comenzó a ilusionarme la idea de tener un bebé así que lo platiqué con mi pareja, al principio él deseaba esperar un poco más de tiempo, pero de pronto un día él mismo lo propuso.

 

Antes de comenzar un embarazo, acudí con mi ginecóloga para obtener información sobre cómo debía prepararme y también saber qué es lo que iba a enfrentar, mi esposo me acompañó a cada paso y se preparó junto conmigo.

 

El día en que me confirmaron el embarazo fue un día sumamente emocionante, estaba muy ilusionada por el pequeño que algún día llegaría a mis brazos, pero al mismo tiempo muy ansiosa, no sabía si podría ser buena madre, si podría lograrlo, de pronto me sentí llena de dudas y miedos.

 

Afortunadamente mi esposo siempre encontró las palabras adecuadas para hacerme sentir capaz de enfrentar la maternidad, además de las dulces y hermosas palabras que me decía para animarme cuando mi estado de ánimo se desmoronaba al ver cómo se transformaba mi cuerpo, cuando me salían algunas manchas o estrías en la piel. 

 

El día del ultrasonido, lloré de la emoción al poder ver por primera vez su pequeño cuerpo, además ese día supe que esperaba un niño. Es difícil decir todos los sentimientos que llegaron a mi corazón, lo que sí puedo decir es que era amor desde antes de la primera vista.

 

Desde ese día ya lo soñaba, soñaba con su carita, con sus manos, sus manitas, en fin, había días que me parecían eternos, pues deseaba que el tiempo pasara rápido para poder abrazarlo; pero otros días deseaba que el tiempo transcurriera lento, para poder seguir protegiendo en mi vientre a mi pequeño y que nunca le pudiera suceder nada.

 

Llegó el gran día, el día en que Luis llegó al mundo. Por la mañana todo parecía normal y relajado, no sentí ningún dolor y físicamente me sentía con muchas energías, así que decidí dar un paseo por el parque, ya estando en el parque recordé que había visto unos conjuntos infantiles para recién nacido unas calles más adelante, sin embargo, una cuadra más adelante ya no pude caminar, pues iniciaron las contracciones de forma repentina e intensa.

 

Parece que ciertas cosas solo pasan en las películas, pero justo en ese momento descubrí que había olvidado mi teléfono y cartera en casa. Paré un taxi para que me acercara al hospital y le dejé el número de teléfono de mi esposo para que me hiciera el favor de llamarle  y decirle que estaba en el hospital (y para que le pagaran el viaje).

 

El proceso de parto fue breve, Luis nació pesando 3.100 kg y midió 49 cm. Era bellísimo.

 

Cuando me pusieron a mi pequeño en mis brazos volví a llorar, un mar de lágrimas salían sin control y me sentía muy feliz.

 

Cada día ha sido hermoso, no puedo dejar de observar cada detalle, adoro darme cuenta cómo va descubriendo el mundo, me encanta acompañarlo durante su proceso de aprendizaje y me genera ansiedad saber que soy responsable por todo lo que aprende y cómo lo hace.

 

Sé que ser mamá no será fácil, pero estoy segura que el amor me dará las fuerzas necesarias para guiar a mi hijo para que un día logre ser independiente y feliz.


Ser madre es uno de los regalos más maravillosos de la vida, cada mujer tiene su propia historia, éste es el breve relato de una mujer que se preparó física y psicológicamente para enfrentar el reto, sin embargo, hay miles de casos de mujeres que han salido adelante con carencias y dificultades, pero con el mismo amor por sus hijos como cualquier otra madre.

 

Este 10 de mayo, reconocemos el valor, esfuerzo y amor de cada una de las madres del mundo.

 

Feliz día les deseamos en Centro Alternativa Psicológica Integral.

 

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